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domingo, 7 de agosto de 2011

Whispers (By: Ambrose D'argé)


Whispers


Se abrió la mañana en flor
regálale al mundo
tus ojos bellos;
ábrelos al sol.
Sonríe,
derrámate en el aire
como perfume vital.

Camina por esta tierra
obséquiate al cielo
siémbrate en la tierra,
sé semilla,
sé bosques,
sé madera;
engalana la primavera con tu presencia.

Vive...
regálame a mí
el milagro de tu existencia.



Corvis 2011.

lunes, 30 de mayo de 2011

Salmo I (Por Ambrose D'argé)






Salmo I
Ambrose D'argé


Escuché la voz de la muerte y no temí
vi las fauces abiertas del averno
y mi corazón se afirmó en Jehová
y no perecí en el desierto
no sufrí ni sed ni hambre
en el lugar de muerte y sequedad
porque mis huesos sostuviste en fortaleza
y mi voz, y mi rodilla no flaquearon
al hablar de tu misericordia y de tu amor

y vi al justo que perseveró en tu palabra
y luchó de tu mano
y al final glorificó tu nombre aun en su escasez.
Y vi tu misericordia en el corazón de mi prójimo
que se condolió de mi dolor y me tendió la mano

y bebí de tu paz,
y no tuve mas sed
y comí de tu amor y de tu palabra
y mi cuerpo resistió
y aun hoy
en la abundancia
te bendecirá mi alma oh Jehová!
porque mis ojos te vieron
en mi camino
ya como nube en el sol de medio dia
ya como columna de fuego en mi noche oscura
estuviste en mi camino
y te apiadaste de mis pasos
me tendiste la mano poderosa y no caí.

Y vi aun amor en tu pueblo
en quienes no conocían tu nombre
y supe de tu amor generoso
que cae como lluvia fresca en verano
sobre quienes guardan tu amor
y tu mandato, y aun sobre el injusto.
Vi amor en el alma del impío
y te pude ver,
vi misericordia en la mano del poderoso
y del corrupto
y glorifiqué tu nombre
pues te supe allí.
Exaltado sea tu nombre
y tu amor y misericordia sean siempre
tan comunales y buenos
como el primer día
así sea el último
honraré a Jehová con mi vida
y a El entregaré mis pasos
cuando se acabe mi camino
y rinda cuentas al creador.
Alabaré aun ese día a Jehová
que es mi Señor.

Amen.








D'argé 2011





jueves, 10 de junio de 2010

Sideral ( Poema en prosa por: Ambrose D'argé)




SIDERAL 

Cada seis mil años se da lugar en el cielo un espectáculo de proporciones universales.  Por alguna extraña razón, todos los planetas que conforman nuestra galaxia se alinean  perfectamente entre sí produciendo una poderosa estela de luz, apreciable solamente desde nuestro remoto planeta. Es una luz tan poderosa que es preciso observarla con cuidado, no sea que el fulgor pueda oscurecernos para siempre la mirada.
Un día llegué, o ella llegó, no lo recuerdo. Pero fue una colisión de galaxias. Lo que sí logro recordar es que aquella primera vez que la vi, supe inmediatamente que sería mía. Supe en ese momento que ella había llegado para quedarse, y entonces ocurrió. No supe como acercarme, el destello encandiló mi mirada. Ella es su propio sol. Es un nuevo sol sobre este universo. 

Ocurre en la vía láctea, cada seis mil años, que un hombre llega a amar tanto a una mujer, que sin saberlo logra desatar en el cielo el mas grande espectáculo del universo, alineando por completo todos los planetas del sistema, y consumando en esa maravillosa pirotecnia, el evento sideral de un amor. 

Lo supe enseguida. Lo supe desde el primer momento. Desde aquel instante, primitivo y ancestral en que las miradas se cruzaron como espadas en el fragor de la batalla. No hubo preámbulos. No hubo tiempo para ello. Tú me esperabas sin saberlo. Me deseabas como el agua a la sed, para ser devorada, pero no como devora una fiera a su presa, sino como devora el fuego a la madera, así de lenta y deliciosamente.  Entonces te invité a bailar y tú temías. Temías los susurros desde la oscuridad. Desde ese rincón sombrío de la sala de baile, de donde refulgían amenazantes los ojos brillantes de los animales de presa, de los implacables carroñeros.
Y ahí estabas, tratando de entenderte, tratando de abarcarte en tu voz, como si acaso pudieran tanto las palabras. Allí estabas como un faro que oculta el atardecer, que se ve rodeado de esa sustancia naranja que es una puesta de sol. Entonces te vi, o te escuché que para mí es lo mismo, igual de perfecto, de sobrenatural.



Para una mujer, que es una gema.


D'argé. 2010