miércoles, 4 de abril de 2012

Argo-Filosofía: Nicolás Gómez Dávila (Escolios, Parte I)





Nicolás Gómez Dávila (BogotáColombia18 de mayo de 1913 – Bogotá, 17 de mayo de 1994) fue un escritor y filósofo colombiano. Ha sido uno de los críticos más radicales de la modernidad. Alcanzó reconocimiento internacional sólo unos años antes de su fallecimiento, gracias a las traducciones alemanas de algunas de sus obras.

Gómez Dávila pasó la mayor parte de su vida entre su círculo de amigos y los límites de su biblioteca. Perteneció a la alta sociedad colombiana y se educó en París. Debido a una severa neumonía, pasó cerca de dos años en casa, donde sería educado por profesores particulares y desarrollaría su admiración por la literatura clásica. Sin embargo, nunca asistió a una universidad. En la década de 1930, regresó a Colombia y nunca volvió a visitar Europa, excepto durante una estancia de seis meses con su esposa en 1949. Reunió una biblioteca personal inmensa que contenía más de 30.000 volúmenes (conservada actualmente por la Biblioteca Luis Ángel Arango deBogotá) en torno a los cuales centró toda su existencia filosófica y literaria. En 1948 ayudó a fundar la Universidad de Los Andes en Bogotá.[editar]
Biografía

Extraordinariamente erudito, profundo conocedor de las lenguas clásicas, defendió una antropología escéptica fundada en el estudio profundo de Tucídides y de Jacob Burckhardt. Consideraba que las estructuras jerárquicas debían ordenar la sociedad, la Iglesia y el Estado. Criticó el concepto de soberanía popular y también algunos cambios que introdujo la Iglesia Católica a raíz del Concilio Vaticano II, en particular la renuncia a celebrar la misa en latín. Al igual que Donoso Cortés, Gómez Dávila creyó que todos los errores políticos resultaban, en última instancia, de errores teológicos. Esta fue la razón por la que su pensamiento se describe como una forma deteología política.
Católico y de principios profundos, su obra es una crítica abierta a ciertas expresiones de la "modernidad" y, para algunos, a las ideologías marxistas, y a algunas manifestaciones de la democracia y al liberalismo, por la decadencia y la corrupción que abrigan. Susaforismos (a los que denominaba escolios) están cargados de una ironía corrosiva, de inteligencia y de profundas paradojas.


En esta publicación iniciamos una serie donde iremos compartiendo algo del pensamiento de este señor, cuya obra, a mi juicio, no ha sido debidamente valorada.

a continuación comenzaremos con escolios referentes al amor, a Dios y al universo.

(los escolios fueron tomados de este blog http://nicolasgomezdavila.blogspot.com/ )


SOBRE EL AMOR, DIOS Y EL UNIVERSO


  • Lo importante no es creer en Dios sino que Dios exista.
  • Dios es la condición trascendental de la absurdidad del universo.
  • Un Dios inteligible no seria un Dios confiable.
  • Dios es huésped del silencio.
  • Dios es el término con que le notificamos al universo que no es todo.
  • Hablar sobre Dios es presuntuoso, no hablar de Dios es imbécil.
  • Si Dios fuese la conclusión de un raciocinio no sentiría necesidad de adorarlo. Pero Dios no es sólo la substancia de lo que espero, sino la substancia de lo que vivo.
  • Lo que la razón juzga imposible es lo único que puede colmar nuestro corazón.
  • La vida religiosa comienza cuando descubrimos que Dios no es postulado de la ética, sino la única aventura en que vale la pena arriesgarnos.
  • La fe en Dios no resuelve los problemas, pero los vuelve irrisorios.
  • La fe no es convicción que debamos defender, sino convicción contra la cual no logramos defendernos.
  • Creo más en la sonrisa que en la cólera de Dios.
  • Dios es la región a donde llega finalmente el que camina hacia delante.
    El que no camina en órbita.
  • Si creemos en Dios no debemos decir: Creo en Dios, sino: Dios cree en mí.
  • Todo fin diferente de Dios nos deshonra.
  • No viviría ni una fracción de segundo si dejara de sentir el amparo de la existencia de Dios.
  • Amar es comprender la razón que tuvo Dios para crear lo que amamos.
  • Lo que aleja de Dios no es la sensualidad sino la abstracción.
  • Sólo hay instantes.
  • Sólo una cosa no es vana: la perfección sensual del instante.
  • Lo sensual es la presencia del valor en lo sensible.
  • Sensual es el objeto que revela su alma a los sentidos.
  • El amor ama la inefabilidad del individuo.
  • Amar es rondar sin descanso en torno a la impenetrabilidad de un ser.
  • El amor es el órgano con que percibimos la inconfundible individualidad de los seres.
  • Dios es la substancia de lo que amamos.
  • El rival de Dios no es nunca la creatura concreta que amamos. Lo que termina en apóstasis es la veneración del hombre, el culto de la humanidad.
  • Las perfecciones de quien amamos no son ficciones del amor. Amar es, al contrario, el privilegio de advertir una perfección invisible a otros ojos.
  • El amor no es misterio sino lugar donde el misterio se resuelve.
  • La interrogación sólo enmudece ante el amor.
    “¿Para qué amar?”, es la única pregunta imposible.
  • La sensualidad es la posibilidad permanente de rescatar al mundo del cautiverio de su insignificancia.
  • Repudiemos la recomendación abominable de renunciar a la amistad y al amor para desterrar los sufrimientos. Mezclemos al contrario nuestras almas como trenzamos nuestros cuerpos. Que el ser amado sea la tierra de nuestras raíces destrozadas.
  • Erotismo, sensualidad, amor, cuando no convergen en una misma persona no son más, aisladamente, que una enfermedad, un vicio y una bobería.
  • Un cuerpo desnudo resuelve todos los problemas del universo.
  • El amor es esencialmente adhesión del espíritu a otro cuerpo desnudo.
  • El amor utiliza el vocabulario del sexo para escribir un texto ininteligible al sexo solo.
  • El alma no está en el cuerpo, sino el cuerpo en ella.
    Pero es en el cuerpo donde la palpamos.
  • Las solas leyes biológicas no tiene dedos suficientes sutiles para modelar la belleza de un rostro.
  • El hombre tiene tanta alma cuanta cree tener.
  • Un gesto, un gesto solo, basta a veces para justificar la existencia del mundo.
  • Todo es trivial si el universo no esta comprometido en una aventura metafísica.
  • Cuando termine la oración al último fetiche el universo se desvanecerá en la nada.
  • El mundo felizmente es inexplicable.
    (¡Qué sería un mundo explicable por el hombre!).
  • Cuando el historiador descubre que en un santo cristiano se escondió un Dios pagano, todos dejan de creer en el santo, yo comienzo a creer en el Dios.
  • El historiador de las religiones debe aprender que los dioses no se parecen a las fuerzas de la naturaleza sino las fuerzas de la naturaleza a los dioses.
  • Tan repetidas veces han enterrado a la metafísica que hay que juzgarla inmortal.
  • El mundo de los sentidos es una molécula de polvo entre un torrente de aguas invisibles.
  • Dicha es ese estado de la sensibilidad en el que todo nos parece tener razón de ser.
  • Una voz ebria de dicha es dato que revela secretos sobre la substancia misma del mundo.
  • La axiología es la única ciencia puramente empírica. El valor es la única presencia totalmente autónoma.
  • La fe no es conocimiento del objeto.
    Sino comunicación con él.
  • El escepticismo no mutila la fe, la poda.
  • Creer se asemeja más a palpar que a oír.
  • El hombre no se halla arrojado tan sólo entre objetos. También está inmerso entre experiencias religiosas.
  • El universo es un diccionario inútil para el que no aporta su propia sintaxis.
  • ¿Hacia dónde va el mundo?
    Hacia la misma transitoriedad de donde viene.
  • Llamamos “orígenes” los límites de nuestra ciencia.
  • Lo que unos llaman religión apenas nos asombra más que lo que otros llaman ciencia.
  • La puerta de la realidad es horizontal.

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